jueves, 21 de julio de 2016

ALUMBRADO PÚBLICO - MANUEL LACARTA

      



      El poeta Manuel Lacarta presentó en la última Feria del Libro de Madrid su trabajo más reciente, Alumbrado Público (Lastura, 2016); prosa poética de madurez (nunca senectud).

      Os dejo unas líneas:



      PROCUREMOS hablar en voz baja. Chitón. Silencio. Nadie levante el tono, diga ¡Albricias! Nadie, ¡Enhorabuena! Se equivoque alguien.

Suprimamos las fotos del álbum de fotos, cambiemos las llaves de la puerta de casa, rompamos la tarjeta del buzón de las cartas con nuestro nombre. 


Aprendamos a guardar secretos, no figuremos en censos, intentemos ser invisibles.



      DE ser necesario, nos coseremos los labios, arrugaremos el ceño, no diremos ¡Esta boca es mía!, no diremos nunca nada.

Nos cortaremos el pelo, rasuraremos esas barbas, vestiremos un elegante traje con corbata.

Nos pondremos de cara a la pared, un muro. Siempre cabizbajos, castigados.

No asomaremos cabeza en los desfiles, guardaremos un minuto de silencio, nos obligaremos a marcar el paso que quieren los demás.

Consentiremos con todo. Llevaremos la culpa ajena a nuestras espaldas. Nos resignaremos a esta mala suerte.



      JAMÁS se sepa que guardamos recortes de periódico, atesoramos libros en la salita de estar, el pasillo, las habitaciones; tenemos fotografías de nuestros viajes en un álbum, una colección de sellos, partituras de piano.

Que en las paredes de casa se acumulan del suelo al techo litografías, grabados, el cuadro de un niño que corre huyendo por el medio de una selva, un bodegón con frutas.

Jamás se sepa que fuimos rebeldes, no consentimos con todo, intentamos cambiar el mundo.

Que saltamos puentes, nos encaramamos a verjas, cortamos el hilo de las alambradas. Hicimos pintadas en los muros, pedimos amnistía para los presos, exigimos libertad, nos dejamos acariciar y besar por el viento. 



      ES preferible que se siga -por favor- ignorando que tuvimos amor y amores, dormimos en esa cama demasiadas noches. ¡Cuántas, cuántas noches!

Fuimos solitarios, nos emborrachamos en domingo, perseguimos utopías, caminamos por la playa.

Por las ventanas vimos durante sesenta, setenta años, apagar y encenderse las luces del alumbrado público de la calle.  

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