martes, 17 de marzo de 2015

ESTRELLA-LOLES

      ¿Y tú, Loles, también quieres que me vaya?
     La Estrella-Loles ha tenido un rato de apasionamiento, no es nada nuevo, igualmente, se ha sentido cercana a Romi en el vacío de los desmontes, en el acecho de la muerte con su brazada de siglos, tal vez la única manipuladora allí es ella y se mueve en el regate literario; acaso cuenta pensión completa en una casa con comodidades y a lo que está con los borrachos es al destino de extravío intencionado, tampoco se adivina muy bien por qué. Pero ese rato de apasionamiento viene herido de muerte, falto de tensión, sean las luces, sea la promesa del señor que pasa.
     ―¿Y tú, Loles, quieres que me vaya?
     Cada cosa obra por seducción y Romi está seguro de sus armas, cada cosa luego ha de decidir si ejerce verdadera seducción o si se queda en nadería tibia. “¿Y tú, Loles, quieres que me vaya?” La pregunta le retira el aire curioso a Estrella. No quisiera ella dar solución a la escena, ¿por qué?, pero tampoco quiere permanecer en silencio, pues que diciendo nada está invocando una ambigüedad fatal para su liderazgo en el grupo.
     ―Se va a llevar un campanazo, al final.
     ―Aguanta, Loles.
     Faltan dientes en la escena. Pero no a ella, que gasta euforia dental delatora, tal vez; tal vez si alguno fuese más observador advertiría el espíritu lumne (e higiénico) de aquella dentadura, si bien del demonio de más adentro quedaría privado, porque esto es así. Sonríen en masticándose la rigidez, Estrella está magnífica de delgadez en el abrigo Montenegro usado y personificado (le ha cosido unas flores moradas de grandes pétalos por la espalda y los hombros), que le suaviza la figura angulosa, seca de menestras y plácet de vicios, y el pelo estándar de color estándar, algo grasiento pero válido en la noche, la nariz suntuosa (y erosionada), los churretones, la manos ungidas de rojo de uñas residual, la imagen deliberada de costuras, frente a los chándal pop-reciclaje de los otros.
     Romi la mira y se da cuenta de que se desconocen. La edad: ¿cuántos años tendrá Estrella-Loles? El silencio es un tendedero que el viento enreda en picos de vitalidad. Y la Loles tiene el pico cerrado que es una cosa poco vital la Loles le secretea lo más crucial a Romi que es la confianza, el apoyo en el lit de justice tremebundo de la noche adamascada.
     ―Romeo...
     ―No digas más.
     ―La familia es lo primero.
     ―Y me habrás pegado algo, encima.
     ―Romeo...
     ―Yo sé quién eres tú. Pero vosotros no sabéis quién soy yo.
     ―¡Un gato!
     ―¡Un león!
     ―No paséis mal amanecer, chorizos. Tú, Loles, duermes caliente. ¿Nunca os habéis preguntado dónde duerme la Loles cada día? Apuesto a que ya no la oléis hasta mañana por la noche, después del bocata. ¿Me equivoco? Hasta más ver, familia.
     El grupo se ha quedado estupefacto se ha sembrado la duda los airgamboys de laceración capilar miran a Estrella ¿qué ha querido decir? El tipo exótico del fondo recibe con mareo los galones, no baja de los cuarenta, uno de los del grupo, ofrece mucha disposición peró, y en verdad no se piensa más la cosa, ni se habla ni se acumulan recuerdos de Romi, Romi es ya el pasado, tan de pronto, el presente está en Loles, nimbada de petaca y dirigismo por calles y personas, y son las X, el ritmo de la calle sintoniza calma, espacios abiertos que ponen en relación los atrevidos.






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